Gestión de conflictos fluviales: aprender del río

Rio Portada

Un blog de Marta López Abril, coordinadora de proyectos en Altekio

Cuando la corriente se acelera

¿Qué nos enseñan las dinámicas fluviales sobre la transformación de los conflictos?

¿Qué va a ser de mí cuando se abra la compuerta del molino y la vida me precipite otra vez a los remolinos de este río que nos lleva?” Esta frase de Julio Llamazares, en su libro La lluvia amarilla, es una metáfora perfecta que nos conecta con la sensación de vértigo que pueden producir tanto las corrientes naturales de los ríos como los conflictos.

Aunque algunos “remolinos” del río y algunos conflictos podrían evitarse con una estrategia de prevención, otros son inevitables, puesto que son inherentes a la vida. “No puedes detener la corriente del río, solo aprender a nadar”.

De controlar el río a aprender de él

La forma de entender la gestión de los ríos ha cambiado profundamente. En la gestión hidrológica clásica, el río se percibía únicamente como una fuente de recursos. El abordaje de los ciclos y dinámicas naturales, las inundaciones y las posibles sequías se basaba en estrategias de “tubología”, orientadas a controlar el caudal mediante estructuras como diques, presas, azudes, canales o encauzamientos.

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En este contexto de transformación ha cobrado fuerza la idea de Transición hídrica, que parte de la necesidad de adaptarnos al escenario actual de crisis climática y ecológica. En él, debemos afrontar el aumento de las sequías y las inundaciones a través de distintas estrategias técnicas, procesos de renaturalización de los ríos y una mejora de la gestión del aprovechamiento del agua.

Este modelo requiere medidas técnicas y políticas, pero también sociales. Para avanzar hacia una transición hídrica con criterios de justicia social, resulta imprescindible la participación en las decisiones relacionadas con la gestión hidrológica de las personas que viven en los territorios, así como de todos los agentes sociales implicados en el proceso.

El conflicto como dinámica fluvial

Manzanares Para El Blog

De forma paralela, la comprensión de la naturaleza de los conflictos y de cómo abordarlos también ha evolucionado de manera significativa. Hemos pasado de enfoques en los que el conflicto era algo a evitar, a reconocer que es un proceso dinámico inherente a la vida y que, por tanto, debemos aprender a gestionarlo y transformarlo. En palabras de Arnold Mindell: “El conflicto es una gran oportunidad para crear comunidad”.

Desde esta mirada, se vuelve clave trabajar con estrategias preventivas que aborden de forma colectiva las causas del conflicto mediante transformaciones más profundas y estructurales, así como con herramientas de transformación enmarcadas en la Facilitación, la Mediación y el Trabajo de Procesos.

Restaurar ríos, cuidar relaciones

Los conflictos en torno a la gestión del agua tienen una dimensión ambiental, pero son ante todo conflictos sociales. Por ello, resulta imprescindible generar espacios de participación en los que se dialogue sobre aspectos ecológicos, técnicos, culturales, políticos y sociales. Como apuntábamos en un blog anterior sobre los conflictos ambientales, estos espacios pueden entenderse como auténticos laboratorios de innovación democrática.

Al mismo tiempo, estos procesos tienen una dimensión emocional que es necesario atender. Para ello, es fundamental contar con herramientas que permitan explorar necesidades, preocupaciones, experiencias y emociones.

Cuando no se abordan las tensiones que afloran en estos procesos, los conflictos tienden a reproducirse. Usando de nuevo la metáfora de los ciclos de los ríos, no podemos evitar la repetición de las inundaciones, pero sí podemos prepararnos, conocer en profundidad sus dinámicas y tener en cuenta los tiempos de retorno.

Experiencias que nos marcan el camino

Compartimos a continuación algunas experiencias inspiradoras de participación y gestión de conflictos ambientales relacionados con la restauración fluvial:

  • Proyecto LIFE Ebro Resilience P1. Iniciativa que aborda la gestión del riesgo por inundaciones en el tramo medio del río Ebro a través de un mosaico de actuaciones basadas en soluciones basadas en la naturaleza. El proyecto incorpora espacios específicos para el cuidado del impacto emocional del conflicto, utilizando la metodología de los foros abiertos.

     

  • Mesa Social del Agua de Andalucía. Experiencia de colaboración y coordinación intersectorial en materia de política del agua, en la que han participado organizaciones agrarias, ecologistas y sociales. Este foro ha desarrollado una propuesta concreta de “reparto social del agua”, que incluye medidas jurídicas e instrumentales.

     

  • Observatorio del Agua de EMASESA (Empresa Metropolitana de Abastecimiento de Agua de Sevilla). Proceso orientado a promover la participación ciudadana en la gestión pública del agua como garantía para afrontar los retos presentes y futuros.

     

  • Otros procesos de participación vinculados al derribo de micropresas, la eliminación de zonas agrarias y la desurbanización de áreas situadas en zonas inundables.

Si quieres seguir navegando:

El papel del arte en la nueva Cultura del Agua

El arte y la cultura juegan un papel clave en la promoción de una nueva Cultura del Agua, ya que permiten crear nuevos imaginarios de forma colectiva, generar comunidad y conectar emocionalmente con el propio río. 

En esta pieza audiovisual recogemos algunos mensajes dirigidos al “río del futuro”, compartidos por las personas que participaron en el Curso de Gestión y Transformación de Conflictos en Proyectos de Restauración Fluvial del CIREF, durante la visita al tramo renaturalizado del río Manzanares a su paso por Madrid el pasado 28 de noviembre de 2025.

Quizá no podamos decidir el curso del río, pero sí cómo lo habitamos colectivamente.

¡Disfrutemos del viaje!

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