Se publica el Índice Mundial de la Seguridad Alimentaria 2012. Pone de relieve la relevancia de los Pequeños Productores en la lucha contra la inseguridad alimentaria.

¿Cuál es la relación entre los pequeños productores y los precios internacionales de los alimentos? Estamos leyendo cada vez más informes que nos alertan de precios muy altos de los alimentos. Sin embargo la mayoría de estos informes no dice nada acerca de los efectos de la subida de precios en los mercados internacionales para los pequeños productores. Un nuevo informe de la unidad de investigación de la revista  “The Economist” pone de relieve el impacto del tema para pequeños productores agrícolas.

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El efecto negativo de precios altos de los alimentos es siempre más grande para las personas en los países menos desarrollados, ya que en general gastan una parte importante de sus ingresos en comida.

Por otro lado los precios bajos también pueden provocar inseguridad alimentaria. Los precios bajos en el mercado internacional disminuyen los ingresos de los pequeños productores y empeoran así su capacidad para comprar comida. Además los precios bajos desalientan la producción, hacen que muchos productores tengan que abandonar su actividad agrícola por falta de rentabilidad lo que puede resultar en cosechas más bajas en años siguientes.

 

Según el estudio la mayor amenaza para la seguridad alimentaria no son ni los precios altos ni los precios bajos sino la fluctuación de precio. La oscilación de precio no puede ser anticipada por los pequeños productores y no tienen posibilidades de adaptar la producción a tiempo. Cambios bruscos en el precio pueden llevar a consumidores pobres y a productores a vender parte de sus activos a un precio muy bajo sólo para asegurarse la comida a corto plazo. A la larga estas acciones perpetuan la pobreza de las familias y pueden impedir que los países en vía de desarrollo obtengan beneficios de su productividad agrícola.

En zonas rurales la actividad económica está muy ligada al nivel de productividad agrícola. Para que el nivel de vida suba y la economía se desarrolle el sector agrícola tiene que mejorar y crecer. A parte del apoyo para los pequeños productores una de las soluciones concretas es el aumento de la participación femenina. Según la FAO, la Organización Mundial de la Agricultura las cosechas podrían aumentar en un 20 o 30% si la mujeres tuvieran acceso a los mismos recursos que los hombres.

Al fomentar, o como dicen en inglés, empoderar a los pequeños productores. regiones enteras salen ganando. El apoyo financiero a la producción a pequeña escala y un mejor acceso a los mercados han demostrado ser esencial para alcanzar mayor seguridad alimentaria. Aquí está la palanca que ofrece el Comercio Justo.

Claro que a parte de este fomento a los pequeños productores la restricción de la especulación alimentaria es al menos igual de importante – aunque el informe no destaca este aspecto.

Al informe completo (en inglés) se accede en la Web de “Economist Intelligence Unit”.

 

Fuente: http://www.konsumoresponsable.coop