Interseccionalidad en la práctica: transitar la incomodidad

Un blog de Cintia Lara y María Marín, socias y facilitadoras de Altekio

Cuando creemos que “ya nos lo sabemos”, dejamos de cuestionarnos, de revisar nuestros privilegios y nuestros marcos de trabajo. Y ahí es donde la interseccionalidad pierde su sentido, su potencia transformadora.

El pasado fin de semana, Altekio realizó por primera vez el curso de interseccionalidad y cuidados como módulo complementario dentro del curso básico anual de facilitación de grupos.

Un curso más, podría parecer. Hay muchos cursos y charlas sobre interseccionalidad, la matriz de opresión de P. H. Collins se puede encontrar fácilmente y hay muchas lecturas sobre ello. Sin embargo, si la interseccionalidad está (o creemos que está) en nuestras vidas y nuestros proyectos y no nos reta, es una señal de alerta y debería ser un llamado a la acción, porque cuando deja de retarnos, deja de transformar.

Así que sí, fue un fin de semana incómodo. Y también de aprendizaje, apertura, movimiento y cuidado.

Un espacio para parar, mirarnos, cuestionarnos y poner palabras a muchas cosas que ya estaban ahí, aunque no siempre las estuviéramos nombrando. Para ampliar perspectivas. Pusimos el foco en género y raza, porque la interseccionalidad nace de la intersección de estos dos ejes y además, como formadoras, pudimos traerlo desde nuestras vivencias en ellos. 


Unas líneas de historia antes de ir al grano

Antes de que se empezara a usar el término interseccionalidad, autoras y colectivos de los llamados feminismos negros en América (vale recordar que América en todo un continente no solo un país) ya discutían la superposición de discriminaciones. La jurista  estadounidense  Kimberlé Crenshaw acuñó en 1989 el concepto de interseccionalidad explicando cómo distintas formas de opresión, como el racismo, el sexismo o el clasismo, no actúan de forma aislada, sino que se entrecruzan generando experiencias únicas de discriminación sobre quienes las sufren.

Nombrar para poder ver

Volviendo al curso, poco a poco fuimos entrando en conceptos que circulan mucho, pero se tratan superficialmente, como el propio concepto de interseccionalidad como marco analítico y de transformación, entender que la matriz de la opresión es la estructura dominante en la que vivimos, interiorizar qué es privilegio, indagar sobre cuáles son nuestros privilegios y ejes de opresión, nuestra identidad, hablar abiertamente de nuestro racismo, de feminismo blanco y tantas otras cosas…

Pero no se trataba solo de repasar o aprender teoría. Se trataba de vivenciar el peso de nuestro marco dominante, nuestros ejes de resistencia/opresión y nuestros privilegios. Entender que no se viven  las opresiones por separado y reconocer algo incómodo: podemos conocer el marco y aun así reproducir aquello que queremos transformar.

El patrón que ya estaba ahí

Img 2542Una de las primeras prácticas fue una dinámica ecofeminista que puso sobre la mesa algo evidente y, a la vez, profundamente invisibilizado: los trabajos que sostienen la vida, los cuidados, lo relacional, lo invisible son los menos valorados. En el contexto español, además, están en su mayoría desempeñados por personas migradas, especialmente mujeres.

Ahí la interseccionalidad dejó de ser una idea abstracta, teórica y empezó a hacerse más visible. No era nuevo. Pero verlo juntes, en el espacio, lo hizo evidente.

El mapa invisible: identidad, privilegio y estructura

Trabajamos la identidad desde los ejes de la matriz de opresión y nos preguntamos desde un espacio cuidado:

  • ¿Qué partes de mí me dan ventajas?
  • ¿Cuáles me colocan en desventaja?
  • ¿Cuando he abusado  de esas ventajas o privilegios sin conciencia?

Reforzamos la idea de que el privilegio no es algo que elegimos, pero sí algo de lo que somos responsables. Funciona como un sistema de ventajas de las que algunas veces somos conscientes de tenerlas  y de su impacto y muchas otras no. Estructura nuestras vidas en lo personal y en profunda conexión con el marco estructural formado por tres grandes ejes de poder: patriarcado, colonialismo-racismo, capitalismo.

Estos sistemas no actúan por separado. Están fusionados y configuran una estructura sólida que define quién tiene poder, quién es escuchado y quién queda fuera.

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Nombrar lo incómodo: racismo estructural y supremacía blanca

Tuvimos un bloque dedicado al análisis del racismo estructural y vimos que ir más allá de la teoría implica conocer conceptos y preguntarnos: ¿Hay algo que me doy cuenta que he vivido, visto o hecho en relación a estas formas de discriminación racista? ¿Qué puedo hacer o dejar de hacer frente a esas discriminaciones? Es poner en marcha el antirracismo entendido como actuar activamente para identificar, cuestionar y transformar las ideas, prácticas, leyes y estructuras que producen o mantienen desigualdades raciales. No ser racista es un posicionamiento pasivo. Ser antirracista es un posicionamiento activo.

Interseccionalidad y facilitación

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Desde la facilitación planteamos usar la interseccionalidad como una forma de leer lo que pasa en los grupos, en los cuerpos, en las relaciones, sobre todo en nosotras mismas como personas y profesionales.

Entendemos que no existe la neutralidad. Facilitar también es posicionarse. No posicionarse es, en realidad, posicionarse a favor del statu quo, de ahí la importancia de traer el marco de la interseccionalidad a la facilitación.

Como facilitadoras, esto implica:

  • Ser conscientes de nuestros privilegios
  • Identificar los abusos de poder cuando aparecen
  • Crear espacios donde la diversidad no solo esté presente, sino que pueda habitar con seguridad

Facilitar también es tomar partido por el tipo de mundo que queremos construir.

Sostener la incomodidad

La incomodidad atravesó todo el fin de semana. No como algo a evitar, sino como un lugar en el que quedarse un poco más. No salir corriendo. No defenderse rápido. No cerrar en falso. Sostener. Porque es ahí donde algo se mueve. Porque no hay aprendizaje profundo sin movimiento.

¿Y ahora, qué hacemos con todo esto?

Al final del curso surge una pregunta clave:  ¿qué acciones podemos tomar para contribuir al cambio estructural, para hacer un uso responsable de nuestros privilegios, para generar espacios más seguros, para ser mejores aliades?

Listamos algunas propuestas:

  • Aprender a recibir feedback desde el privilegio (sin  fragilidad supremacista)
  • Trabajarnos nuestros privilegios y ser cada vez más conscientes de ellos.
  • Practicar sostener la incomodidad: no buscar “sentirse buena persona”, sino ser responsable, sostener conversaciones difíciles sin huir ni centrarte en tu malestar si estás en  el lado del privilegio en el eje del que se está hablando.
  • Integrar lo afectivo y lo político. El privilegio también se sostiene emocionalmente. Trabajar culpa, vergüenza, defensividad, evitando que esas emociones bloqueen la acción.
  • Afinar la escucha (más allá de “preguntar”): escuchar sin expectativa de validación, no exigir pedagogía constante a personas que están en ejes de opresión, reconocer cuándo investigar por cuenta propia, con pares de iguales o personas expertas.
  • Formarse y preguntar en los espacios adecuados
  • Ver a la persona completa: pensar en las personas o grupos más allá de una categoría/eje de opresión-resistencia. Ver la grandeza de la persona.
  • Respeto y dignidad: tratar como igual (no caer en el salvacionismo supremacista, paternalismos o condescendencias).
  • Ser antirracistas.
  • Cuidar mucho el lenguaje porque construye realidades: vigilar expresiones discriminatorias que contribuyen  a mantener la estructura dominante.
  • Responsabilizar a tus pares (trabajo intra-grupo): interpelar a otras personas con privilegios, no delegar siempre el conflicto en quienes sufren la opresión, generar cultura crítica dentro de tu propio grupo, contar con espacios de trabajo no mixtos sobre privilegios.
  • Tener presente lo estructural, preguntándonos: ¿Qué normas, procesos o criterios estoy reproduciendo en mi organización o proyecto? ¿A quién benefician y a quién excluyen? Implica incidir en políticas, contratación, presupuestos, liderazgos, etc.
  • Redistribuir poder (no solo amplificar voces): ceder espacios reales de toma de decisión, compartir recursos (dinero, contactos, visibilidad). Renunciar al protagonismo cuando corresponda.
  • No instrumentalizar las luchas: no usar discursos antirracistas/interseccionales como branding (tokenismo) ni buscar validación moral. La coherencia son acciones, no discursos.
  • Sostener el compromiso en el tiempo: no actuar solo en momentos visibles o “urgentes”. Integrar estas prácticas en lo cotidiano, revisar periódicamente nuestros sesgos y prácticas, no pretender ser lo que no somos.
  • Revisar la idea de impacto de lo que hacemos: no siempre vemos resultados inmediatos, el cambio también puede ser lento o indirecto. Evitar medir todo en términos de eficacia rápida (eficacia productivista)
  • En los proyectos, buscar recursos y alianzas que permitan un enfoque interseccional con independencia del tipo de proyecto. Cuidar el aspecto decolonial en marco teóricos, hipótesis de partida, construcción de narrativas, etc.
  • Buscar la colaboración retribuida económicamente de personas expertas en interseccionalidad en acompañamientos personales, organizacionales y en proyectos con enfoque feminista/interseccional/antirracista.

En definitiva, se trata de una práctica, una evolución continua, contribuyendo al cambio ecosocial.

*NOTA ACLARATORIA

El término raza se utiliza en este blog para facilitar el entendimiento. Aclaramos que la “raza” es una construcción social, no una realidad biológica. Las diferencias físicas que se atribuyen a distintas “razas” son simplemente variaciones genéticas y fenotípicas dentro de una misma especie: la humana. La raza no existe, es un concepto social utilizado como elemento de opresión y discriminación.

Agradecimientos y bibliografía

Agradecemos las aportaciones de las mujeres mencionadas aquí y tantísimas otras que nos enseñan, inspiran y dan esperanza para seguir construyendo otros marcos desde los que vivir.

  • Relación entre patriarcado, capitalismo y colonialismo: conversación entre Aura Cumes y Pérez Pirela. (n.d.). YouTube. https://www.youtube.com/live/vN_MknrOE1I?feature=shared
  • Patricia Hill Collins (2000 [1990]). Black Feminist Thought: Knowledge, Consciousness and the Politics of Empowerment, Londres, Routledge.
  • Kimberlé Crenshaw (1989) “Demarginalizing the Intersection of Race and Sex: A Black Feminist Critique of
  • Kimberlé Crenshaw. Antidiscrimination Doctrine, Feminist Theory and Antiracist Politics. University of Chicago Legal Forum, n. 1, 139-167. Disponible en: chicagounbound.uchicago.edu/uclf/vol1989/iss1/8
  • Contra las lógicas coloniales: una conversación con Aura Cumes. (2025). Diario De Campo, 15, 127-138. https://revistas.inah.gob.mx/index.php/diariodecampo/article/view/23412
  • Cida Bento (2022). O pacto da branquitude. Companhia das Letras. 
  • Layla F Saad (2021). Yo y la supremacía blanca. Grijalbo.
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