LA PRÁCTICA DEL DESARROLLO COMUNITARIO DESDE LA ANIMACION SOCIOCULTURAL CON JÓVENES


Iñigo Bandrés y Fernando Dominguez

Hace un par de semanas estuvimos en Bilbao conociendo algunas de las experiencias de trabajo socioeducativo con jóvenes promovidas por entidades de la Red Kiribil. Allí tuvimos la oportunidad de conocer la evolución que han experimentado algunas de estas experiencias, que nacieron vinculadas a grupos de animación sociocultural y ocio y tiempo libre con jóvenes, y que han ido incorporando una perspectiva de desarrollo comunitario y prestación de servicios a la comunidad orientados a la infancia y la juventud.

Algunos de estos grupos, que trabajan desde hace más de 10 años desde una perspectiva de acompañar a los jóvenes en la fase evolutiva de transición a la vida adulta desde la animación sociocultural con grupos de jóvenes organizados, han ido incorporando progresivamente nuevos proyectos de gestión de espacios de ocio para niños y niñas, como ludotecas; y adolescentes -espacios juveniles, centros de juventud, etc- en los que ofrecen espacios socioeducativos y de ocio a jóvenes del barrio no organizados.

Esta evolución se ha producido en el marco de la progresiva extensión de programas de ocio y tiempo libre promovidos por los servicios municipales de juventud, junto con una transformación de la realidad que viven los jóvenes de hoy, caracterizada por el consumo como forma de búsqueda del bienestar; la seguridad emocional, vinculada a las relaciones con el grupo de iguales; y la ruptura con las instituciones tradicionales como la familia y la escuela.

Ante esta realidad en la que se están desarrollando muchos de los procesos y proyectos de acompañamiento de jóvenes y adolescentes, con matices según la realidad de los distintos territorios, durante esta fase de conflicto y construcción de la identidad, tuvimos la ocasión de preguntamos… ¿Qué papel juegan los procesos de participación juvenil? ¿Qué puede aportar la educación para la participación para generar procesos de transformación? ¿qué papel deben o pueden desempeñar los jóvenes en estos espacios?

Desde nuestro punto de vista, aunque la participación de los y las jóvenes es un aspecto dificil de integrar en este tipo de espacios abiertos, en los cuales es dificil que adquieran compromisos y se vinculen de forma estable; la educación para la participación debe de ser una línea transversal, aunque no se trabaje con todos los chicos o chicas, que permita promover la reflexión colectiva y el desarrollo de iniciativas que partan de su propio análisis de la realidad y de sus propias dificultades. Este es el reto que les quisimos lanzar a la gente de la Red Kiribil desde la red de educación para la participación Creando Futuro.

Por otro lado, después de ver la evolución que han realizado las entidades que participan en Kiribil, nos surgen un debate, presente desde hace más de 15 años, pero todavía no resuelto, relacionado con el papel que juegan las entidades ciudadanas como tejido social dinamizador de los territorios… ¿Qué pueden o deben aportar las organizaciones sociales a la gestión de servicios públicos? ¿deben desarrollar este papel?¿Qué implica para las propias organizaciones?

En este artículo Jose Alberto Vicente, de la Fundación Harribide, nos amplia su visión sobre el papel de los grupos de ocio y tiempo libre educativo como motores de transformación social