Del 20 al 22 de junio se está celebrando la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, en Río de Janeiro, Brasil, veinte años después de que tuviera lugar en la misma ciudad la primera reunión de la ONU sobre Medio Ambiente (Cumbre de la Tierra). Muchas cosas han cambiado en nuestro planeta en estos años, y no precisamente a mejor. Pero parece que esto no ha servido para un verdadera concienciación y puesta en práctica por los países participantes en la cumbre.
La percepción en relación al acuerdo de mínimos a discutir en los debates entre los jefes de estado de 180 países es muy diferente, desde la calificación de “documento equilibrado” por la ONU hasta la consideración de “fracaso épico” por Greenpeace.

Paralelamente, del 15 al 23 de junio, se está celebrando la Cumbre de los Pueblos por la justicia social y ambiental, contra la mercantilización de la vida y en defensa de los bienes comunes. Organizada por la sociedad civil global, se está desarrollando en Aterro do Flamengo (Río) y trata de ser una masa crítica frente a las decisiones que se tomen en la Conferencia de Naciones Unidas, ante la crisis del planeta causada por el modelo de producción capitalista y de consumo.